Marinero…

Y yo no quiero ser de esos,
que no defiende una ilusión.
Y menos de los que mueren,
sin la música en el corazón.

Como la historia del marinero
y su gran embarcación.
Que después de tanto navegar
terminó con el horizonte en un rincón.

Y yo no quiero ser de esos,
que no defiende una ilusión.
Y menos de los que muere,
sin la música en el corazón.

Como la historia del marinero
y su gran embarcación.
Que después de tanto navegar
terminó con el horizonte en un rincón.

Nadie, nadie, nadie, nadie,
me puede decir,
qué tengo que hacer,
ni hacia donde ir, noo.
Nadie, nadie, nadie.
Nadie, nadie, nadie, noo.

Y yo no quiero ser de esos,
que le niega un beso a sus crías y se pasan los días preso.
El peso de los años cae en los hombros del alma y el precio,
debes de pagar por haber actuado como un necio.

Quiero ser ese niño en el bus,
llegar al barrio y pa’ correr quitarme los shoes.
Quiero ser quien juzguen y pongan en su cruz,
lo que tratan de apagar, usted sabe desprenden luz.

Quiero que no me miren como un criminal,
mis tatuajes son los pasos de un camino terrenal.
Yo soy lo que soy, no cambio si fumo lo natural,
tu racismo no va a hacer que te odie y me haga actuar igual.

Nunca, yo voy a pisotear a nadie, nunca,
no voy a dejar de darle la mano a un amigo nunca.
Y así será hasta que respirar ya no sea un lujo,
y me quede estático como la lluvia en un dibujo.

Trata de hacer todo lo que puedas
porque con el tiempo el dolor de la inexperiencia queda.
La vida te enreda, te monta en su rueda,
y qué más te da, tú intenta ser libre suceda lo que suceda.

Solo te digo que se siente bien,
cuando sientes que te sientes bien y no sientes que te mientes men.
Total, mentimos por amor y dinero también,
igual yo bro, pa’ criticar de verdad no soy quien.

Y yo no quiero ser de esos,
que no defiende una ilusión.
Y menos de los que mueren,
sin la música en el corazón.

Como la historia del marinero
y su gran embarcación.
Que después de tanto navegar
terminó con el horizonte en un rincón.

Y yo no quiero ser de esos,
que no defiende una ilusión.
Y menos de los que muere,
sin la música en el corazón.

Como la historia del marinero
y su gran embarcación.
Que después de tanto navegar
terminó con el horizonte en un rincón.

Nadie, nadie, nadie, nadie,
me puede decir,
qué tengo que hacer,
ni hacia donde ir, noo.
Nadie, nadie, nadie.
Nadie, nadie, nadie, noo.

Y yo no quiero ser aquel que se mete en problemas ajenos,
y que de aquellas cosas malas no sabe sacar lo bueno.
Tampoco ser quien deja caer en el té veneno
y que por cuatro pesos más prefiera un amigo menos.

No quiero ser un hombre bruto que su mente no abra,
que prefiera usar piñazos y patadas en vez de palabras.
Un tipo que no se arregle ni con un abracadabra,
y que por falta de voluntad no pueda cumplir su palabra.

Yo quiero ser de los que se entregan al amor,
de los que luchan por amor, de los que viven por amor.
De los que se fajan por amor sin rebajar su honor,
de los que trabajan y sonríen aún cuando hay dolor.

De los que prefieren estar bien que lucir mejor,
de los que te dan sin conocerte la mano señor.
De los que aún sintiendo tanto frío brindan su calor,
de los que a esos días grises con su alma les da color.

No quiero ser un pendejo que se calle la verdad,
que en su afán de tener mucho se olvide de una amistad.
De que te sirven los millones si no hay humildad,
yo mis tres quilos los parto con los míos a la mitad.

No espero a que me paguen bien o me paguen mal,
simplemente ayudo si me nace, solo tu amor dame.
Cuando yo me muera no quiero un altar que diga real,
ni que me recuerden tanto, quiero que la gente se ame.

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