Ayahuasca…

Sin GPS y en dirección a mi selva mi alma es el bus,
tengo que escarbar pa’ poder sacarme todo el pus.
Voy viajando a mí, buscando mi propia luz,
mi árbol tiene muchas ramas pa’ clavarlo en una cruz.

Tengo el bosque en mi pecho, el fuego en mi mirada,
una estrella cerca de la luna por la madrugada.
Frente a mi manada canto a mis ancestros de rodillas
pa’ que vengan y se lleven bien lejos mis pesadillas.

Planta que me sana, que cura mis entrañas,
que me hace correr por las sabanas hasta las montañas.
Lloro lágrimas rojas y azules en medio de un grito
que puede escucharse claramente allá en el infinito.

Abro un hueco en la tierra, sepulto mis dolores,
mamá naturaleza hará que ahí mismo nazcan flores.
El sol y la lluvia son los creadores de los colores,
hoy, siento los poderes de los seres sanadores.

La hierba en mis manos en un suspiro fuerte pego,
hoy puedo ver más allá, mi corazón no está ciego.
Nace llanto, nace risa, nace espíritu sin ego,
soy un árbol más, a la sociedad volver me niego.

Dios es la energía que me guía, que me ama,
el río me habla, miro mis poros y se hacen escamas.
La leña encendida muestra historias entre sus llamas,
no tengo móvil encima y los animales me llaman.

Tengo que cambiar mi día a día a cualquier costo,
como verano en diciembre e invierno a principio de agosto.
Rebusco en mis profundidades los rastros de un monstro
que sale de vez en cuando y se disfraza de mi rostro.

Panteras en los gajos de la noche que saltan a las nubes de los árboles,
Siento mi selva cerca desde entonces, y desde entonces
escavo en mí para encontrar la luz,
escavo en mí para encontrar la luz.

Mamá naturaleza me cura
con su magia pura mi interior depura,
siento que me lleva hacia las alturas muy feliz
y que toco las estrellas con la punta de la nariz,
y que toco las estrellas con la punta de la nariz,
y que toco, y que toco, con la punta de la nariz,
con la punta de la nariz.

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